Instala balizas a nivel de zócalo al uno por ciento en pasillos y baños. Guían sin romper la oscuridad ni forzar pupilas. Evitas tropiezos y mantienes somnolencia si necesitas levantarte. Es un detalle pequeño que toda familia agradece, especialmente con niñas, niños o personas mayores.
Treinta minutos antes de acostarte, toma una ducha tibia con iluminación tenue a 2200K. Ese contraste térmico y luminoso relaja músculos y activa señales de descanso. Al salir, baja luces generales y enciende sólo lámparas puntuales. Tu respiración se hace lenta, la cama te recibe sin lucha.
Establece un horario de apagado de pantallas dos horas antes de dormir y reemplázalas por actividades de baja luz, como escribir a mano o estirarte suave. Si debes usarlas, activa filtros cálidos agresivos. Notarás menos rumiación mental y un sueño más continuo y reparador.
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